viernes, 7 de noviembre de 2008

Zimbabue, un siglo por detrás

Esta mañana, mientras buscaba algo curioso con lo que escribir esta semana, me he "topado" con una noticia insólita: en el país afriicano de Zimbabue la inflación de este año 2008 se sitúa actualmente en 10,2 trillones por ciento. En julio, ya era de 203 millones por ciento, pero es que la evolución que ha sufrido es, simplemente, espectacular. En realidad la noticia no era esta; esto era la causa de la misma. La noticia era la puesta en circulación por parte del gobierno zimbabuense de billetes por valor de un millón de dólares. Esto me sorprendió, y por eso leí el resto del artículo. No se si habrá habido más casos en el mundo similares a este últimamente,
pero el caso es que el único que recuerdo es el de la Alemania de entreguerras. Claro, que este caso es muy diferente: Alemania venía de ser la potencia más importante de principio de siglo pasado, y si llegó a esta desastrosa situación económica fue a causa de una "Gran Guerra" que perdió, y por la cual, como todos sabemos, pagó con creces. Pero como Alemania es Alemania, salió del "Gran bache", y hoy es, como ha sido siempre, una gran potencia económica mundial. Sin embargo, el caso de Zimbabue es muy distinto: siempre ha sido un país pobre, y, a no ser que cambien las cosas de manera radical, lo será para siempre o al menos durante mucho tiempo. ¿Cómo puede salir Zimbabue de esta situación? ¿Cómo parar la espiral inflacionista que sufre este país? Alemania salió entre la ayuda internacional y la dictadura de Hitler, que revolucionó el panorama económico alemán mediante una fuerte inversión en obra pública, en cierto modo, similar al "New Deal" estadounidense. Pero ambas potencias contaban con un buen sistema productivo, y con un buen "margen de maniobra", amén de contar, si bien no con una fuerte ayuda internacional, sí con una coyuntura que las permitió salir del apuro. Pero Zimbabue, es otra dimensión: su estructura productiva es prácticamente nula, y pese a que cuenta con ayudas internacionales para su desarrollo, éstas son desaprovechadas por un gobierno más interesado en lucrarse él que en el bienestar de la nación a la que dirigen. Esto reduce enormemente su "margen de maniobra", y sitúa al país no al borde del precipicio, que aquí está desde hace mucho tiempo, sino cayendo ya por él y con un paraguas en lugar de paracaídas para amortiguar el golpe. Como no sea que se encuentre con un colchón que le amortigüe el golpe, en forma de genial política económica, éste será mortal.

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