miércoles, 21 de enero de 2009

La crisis de Miguel Sebastian

Esta mañana el ministro de industria, turismo y comercio, Miguel Sebastián, nos ha instado a todos los españoles a consumir productos nacionales, con el objetivo de aminorar los efectos de la actual crisis que estamos padeciendo en todo el mundo. Puntúa, que si cada familia realiza un gasto medio mensual de unos 150 euros, se pueden salvar 120.000 empleos cada mes. Hasta aquí todo parece de lo más lógico: si consumimos productos nacionales, las empresas nacionales mantienen sus ganancias (o las incrementan, según puede deducirse de las declaraciones), y con esto, se mantienen también los puestos de trabajo, e, incluso, se podrían crear, en caso de crecer las ganancias. Sin embargo, el problema intrínseco de la crisis en relación al mercado laboral es, en muchas ocasiones, otro: las empresas han disminuido sus ingresos con la crisis, eso es evidente, pero no han regulado sus puestos de empleo de acuerdo a ello. Más bien, se ha destruido más empleo del dinero que se ha dejado de ingresar. Por poner un ejemplo gráfico, supongamos que una empresa "x" por cada euro que deja de ganar ha de prescindir de un trabajadoror; si la empresa ha visto sus ingresos minados en 50 euros, no ha despedido a 50 empleados, sino a 70 o más, en la mayoría de los casos. ¿Por qué? Por las expectativas, podría ser: al esperar que meses después las ganancias serán de 70 euros menos, directamente prescindimos de 70 trabajadores de una vez que de 50 primero y 20 después. Sin embargo, pienso que no se debe exclusivamente a esto, si bien es también una explicación que encajaría con la situación. Lo que yo pienso está más relacionado con la productividad, y con la productividad marginal; según esto, cualquier empresa, con cada nueva contratación de un trabajador más, percibe menos producto total, lo que se traduce en menos ingresos. Es decir, si una empresa tiene 2 trabajadores que producen 10 unidades de producto, cada trabajador produce de media 5 unidades; esta empresa, al contratar un nuevo trabajador producirá 12 unidades, de media 4 unidades por trabajador.
En relación a lo expuesto anteriormente, las empresas, bajo mi punto de vista, despiden a más trabajadores de lo "necesario" por una sencilla cuestión: de este modo aumenta su productividad media por trabajador. Por esta misma cuestión la crisis tendrá una etapa post-crisis: las empresas se resistirán a contratar más trabajadores cuando recuperen su nivel de ingresos digamos, habitual; si antes una empresa empleaba a 100 trabajadores, y con la crisis su plantilla ha pasado a ser de 60, tras ésta, su plantilla, salvo crecimiento desmesurado, estará por debajo de los 100 anteriores a a crisis, en un intento de mantener la productividad media que sus trabajadores han logrado con la crisis; intento que con seguridad será en vano. Por ello, más adelante, la propia empresa recuperará la normalidad, y su plantilla será de nuevo de 100 trabajadores, ya que cuando el periodo de crisis termine, los trabajadores ya no estarán dispuestos a mantener la productividad media que están registrando en el mismo, ya que su situación de incertidunbre con respecto a su puesto de trabajo será mucho menor.
En definitiva, está bien lo de consumir producto nacional con el fin de ayudar a la industria y empresa españolas, pero también habría que tener en cuenta que, muy posiblemente, las empresas no contraten a más personal porque aumenten sus ingresos en el corto plazo, y que hasta el año que viene (cuando se prevé que acabe la crisis) no se creará más nuevo empleo. Si bien no se destruirá más.

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